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Piero Cipollone
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El euro digital: preparativos para una posible introducción

Declaración introductoria de Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo

Bruselas, 24 de marzo de 2026

Gracias por darme la oportunidad de ofrecer información actualizada sobre el euro digital y de responder a sus preguntas.

La semana pasada, los jefes de Estado o de Gobierno de la zona del euro reafirmaron, una vez más, la vital importancia de impulsar esta iniciativa[1]. Y la reciente resolución del Parlamento Europeo sobre el Informe Anual del BCE subraya que este proyecto resulta esencial para reforzar la soberanía monetaria de la Unión, reducir la fragmentación de los pagos minoristas y apoyar la integridad y la resiliencia del mercado único[2].

El Eurosistema, por su parte, continúa con sus preparativos técnicos para garantizar que estamos en condiciones de introducir un euro digital que funcione en cualquier punto de la zona del euro, en todos los casos de uso. No consideraremos la emisión del euro digital hasta que no entre en vigor la legislación, que cumpliríamos plenamente.

Al mismo tiempo, y con la misma determinación, también estamos asegurando que el dinero de banco central conserve su función de ancla en los mercados financieros mayoristas del futuro. Pontes —la solución basada en tecnología de registros distribuidos (distributed ledger technology, DLT) del Eurosistema— se pondrá en marcha en el tercer trimestre de 2026 para permitir la liquidación de operaciones basadas en DLT en dinero de banco central. Y a principios de este mes publicamos una hoja de ruta para Appia, una iniciativa para crear un mercado europeo integrado de activos digitales en colaboración con partes interesadas públicas y privadas[3].

Hoy me gustaría informarles acerca de las cuatro líneas de trabajo en curso sobre el euro digital: i) nuestros esfuerzos por garantizar la inclusión y la accesibilidad desde el diseño, ii) nuestro trabajo en materia de innovación, iii) la forma de garantizar la adecuación del euro digital al ecosistema de pagos europeo más amplio, y iv) las actividades relacionadas con el ejercicio piloto sobre el euro digital.

Inclusión y accesibilidad desde el diseño

Me gustaría empezar con un aspecto muy importante del euro digital: la inclusión.

Para que funcione como un verdadero complemento digital del efectivo, el euro digital debe ser accesible para todos, incluidas las personas con discapacidad. Por ejemplo, según las estimaciones, alrededor de 30 millones de europeos son invidentes o tienen problemas de visión[4]. Este trabajo también aborda la exclusión financiera digital. Los estudios muestran que más de uno de cada cinco europeos no se siente cómodo utilizando los servicios financieros digitales[5]. Debemos satisfacer las necesidades de accesibilidad de estos ciudadanos, y de muchos otros, como también han pedido de manera reiterada las asociaciones de consumidores[6].

Para lograrlo, la inclusión financiera digital ha formado parte del proyecto del euro digital desde el principio. Este enfoque de la «accesibilidad desde el diseño» ha sido, y seguirá siendo, una consideración clave en todas las actividades relacionadas con el euro digital.

Por este motivo, en la fase anterior realizamos estudios en toda la zona del euro, que incluían entrevistas y grupos focales con consumidores vulnerables[7]. Esto nos permitió detectar dificultades relacionadas con los métodos de pago, como la complejidad del sistema y los obstáculos en cuanto a disponibilidad y aceptación, asegurando así la plena alineación de nuestro trabajo en curso con sus necesidades.

Hace unas semanas, dimos otro paso importante y firmamos un acuerdo de colaboración con la Fundación ONCE para la Cooperación e Inclusión Social de Personas con Discapacidad[8]. La Fundación colaborará con nosotros en el diseño de la app del euro digital y probará sus funcionalidades cuando los primeros prototipos estén disponibles. Esto nos permitirá integrar la accesibilidad desde las primeras fases del diseño y el desarrollo de la app, en lugar de resolver los problemas más adelante.

Por ejemplo, estamos explorando interfaces de usuario adaptativas, que incluyan características como comandos de voz, modo de fuente grande y flujos de trabajo simplificados, para asegurar que la app del euro digital sea fácil de utilizar para las personas con necesidades de accesibilidad o con una alfabetización digital limitada. También estamos estudiando herramientas de gestión del presupuesto y de apoyo para los consumidores, a fin de ayudarles a gestionar eficazmente sus gastos diarios y sus finanzas.

Nos proponemos ofrecer características de accesibilidad que además de cumplir los requisitos mínimos establecidos en la Directiva Europea de Accesibilidad[9], satisfagan las necesidades de todos los consumidores de la zona del euro, al igual que los billetes en el mundo físico.

Innovación

En el proyecto del euro digital, no solo trabajamos estrechamente con las organizaciones de consumidores, sino que también colaboramos con el sector privado para aprovechar todo el potencial de innovación de esta iniciativa.

En la UE no hay un déficit de innovación. Sin embargo, existen desafíos a la hora de ampliar el alcance de estas innovaciones y de eliminar la fragmentación entre fronteras nacionales. Al no operar a una escala suficiente, las empresas de pagos europeas tienen dificultades para absorber de una manera eficiente los costes fijos asociados a la innovación, lo que, a su vez, refuerza la posición dominante de las empresas no europeas que pueden aprovechar su dimensión internacional.

El euro digital puede cambiar esta situación y, en última instancia, aumentar la productividad y la resiliencia, como también reconoce el Fondo Monetario Internacional[10].

El euro digital proporcionará una infraestructura de pago común y estándares compartidos, en los que podrá apoyarse el mercado para desarrollar servicios innovadores de valor añadido. El alcance paneuropeo único del euro digital permitirá al sector privado ampliar sus soluciones a toda la zona del euro, abriendo las puertas a empresas y proveedores de servicios de pago para probar nuevos modelos de negocio y expandir su base de clientes fuera de las fronteras nacionales.

En 2024 pusimos en marcha una iniciativa de colaboración con el mercado para explorar la forma en que el euro digital puede estimular la innovación y generar nuevas oportunidades de negocio[11]. Esta plataforma de innovación atrajo a unos 70 participantes en el mercado —incluidos comerciantes, bancos, empresas fintech e investigadores— que propusieron ideas concretas sobre cómo el euro digital podría impulsar la innovación, fomentar el crecimiento y simplificar los pagos cotidianos para particulares y empresas.

En vista del considerable interés del mercado en la plataforma de innovación, seguiremos trabajando con el sector privado, centrándonos en dos líneas de trabajo: la experimentación y la exploración.

La línea de trabajo sobre la experimentación tiene por objeto apoyar al mercado en el desarrollo de elementos y servicios de valor añadido innovadores, aprovechando las capacidades tecnológicas del euro digital, como los pagos condicionales, la disponibilidad ininterrumpida (las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año) y el alcance paneuropeo.

En 2026, esta línea de trabajo revisará las ideas prometedoras de la fase anterior del proyecto y analizará la forma de apoyarlas para crear oportunidades de mercado tangibles. Nuestro objetivo es ayudar a los participantes en el mercado —proveedores de servicios de pago, empresas fintech y proveedores de TI— a desarrollar elementos innovadores que vayan más allá de las funcionalidades básicas ofrecidas por el Eurosistema. La línea de trabajo se centrará principalmente en los pagos condicionales y en otros servicios que podrían mejorar la experiencia de los usuarios, como los recibos electrónicos, la división de la cuenta y las herramientas de gestión del presupuesto.

Estos servicios pueden aportar un valor sustancial a los ciudadanos europeos, al tiempo que activan nuevas fuentes de ingresos para las empresas europeas. Por ejemplo, los pagos condicionales podrían permitir reembolsos automáticos en caso de que se produzcan incidencias en los viajes, o asegurar que siempre se pague el billete al mejor precio, con lo que se conseguiría que viajar sea más fácil, más barato y menos estresante.

Como parte de esta línea de trabajo, también exploraremos el potencial innovador de la modalidad offline del euro digital. Por ejemplo, mantendremos un hackatón de pagos offline, colaborando con los participantes en el mercado para identificar casos de uso y funcionalidades de carácter innovador y formas de mejorar la experiencia de los usuarios.

La línea de trabajo sobre la exploración tiene un enfoque más prospectivo: examinará los avances tecnológicos y los elementos que podrían integrarse en las versiones posteriores del euro digital. Colaboraremos activamente con las empresas para explorar una amplia gama de instrumentos de pago que podrían respaldar los casos de uso entre empresas y los micropagos[12].

En esta línea de trabajo, también seguiremos investigando ámbitos punteros como el uso de la inteligencia artificial en los pagos y los casos de uso entre máquinas (machine-to-machine). Dada la continua evolución de los casos de uso de pagos, debemos tratar de ofrecer, en la medida de lo posible, vías de pago verdaderamente europeas para evitar que, en el futuro, tengamos que enfrentarnos en estos casos de uso —por ejemplo, en el punto de venta— a las mismas dependencias que sufrimos hoy.

Adecuación al ecosistema de pagos

En los últimos meses, también hemos logrado avances en el diálogo con el sector sobre cómo adecuar el euro digital al actual ecosistema de pagos, prestando especial atención a las sinergias con los sistemas de pago nacionales europeos.

Hemos identificado dos vías de integración prometedoras: los acuerdos de marca compartida (co-badging) con redes nacionales y la definición de estándares comunes europeos[13]. Estamos debatiendo activamente ambas opciones con los participantes en el mercado en el marco del Consejo de Pagos Minoristas en Euros y el Grupo de Trabajo sobre Normas de Funcionamiento.

Estas dos sinergias pueden dar credibilidad a lo que siempre hemos afirmado: el euro digital no competirá con los medios de pago privados europeos, sino que contribuirá a su expansión en toda Europa.

En primer lugar, el euro digital puede complementar los actuales sistemas de pago nacionales europeos mediante el co-badging en tarjetas físicas. De este modo, con una única tarjeta se podría pagar a comerciantes que acepten la red nacional y efectuar pagos a otros comerciantes en la zona del euro gracias al acuerdo de co-badging con el euro digital.

Asimismo, el euro digital puede utilizarse en monederos digitales facilitados por los bancos europeos junto con tarjetas o soluciones de pago de cuenta a cuenta (A2A) nacionales. Imaginen que están en un pub de Dublín, pero el pub no acepta el sistema nacional de pago incluido en el monedero ofrecido por su banco español, que utilizan en el día a día. Con el euro digital, no tendrían que preocuparse: con el mismo monedero podrían simplemente cambiar a pagar con el euro digital.

Esta funcionalidad reduce la dependencia de las redes internacionales de tarjetas, que son más caras y se han utilizado tradicionalmente para el co-badging y la integración de monederos, y garantiza poder pagar en cualquier lugar de la zona del euro con una solución de pago europea[14]. Además, los bancos que faciliten una tarjeta de marca compartida con el euro digital retendrán la tasa de intercambio íntegra cuando la operación se procese utilizando el euro digital. En los últimos meses, hemos organizado seminarios de co-badging con proveedores de servicios de pago y comerciantes sobre determinados aspectos jurídicos, técnicos y relacionados con la experiencia de los usuarios, ya que han mostrado un gran interés en este tema.

En segundo lugar, el euro digital definirá un estándar europeo para los pagos minoristas que comprenderá versiones mejoradas de los estándares ya existentes: un conjunto de «vías» interoperables que los proveedores privados pueden utilizar para innovar y expandirse a escala transfronteriza.

Como he dicho en varias ocasiones, es comparable a una red ferroviaria. La infraestructura es pública, pero las empresas privadas pueden utilizar estas vías para llegar a cualquier destino en Europa, compitiendo en servicios, calidad e innovación.

Por ello, estamos elaborando las normas de funcionamiento del euro digital en estrecha cooperación con los participantes en el mercado en el marco del Grupo de Trabajo sobre Normas de Funcionamiento. Esta colaboración nos permite aclarar desde el principio la forma en que las soluciones existentes pueden integrarse en los estándares del euro digital y beneficiarse de ellos. En la definición de estos estándares, estamos colaborando con los participantes en el mercado y los organismos de normalización europeos para utilizar, siempre que sea posible, los estándares existentes.

Sobre la base de las aportaciones del sector en la línea de trabajo específica del Grupo de Trabajo sobre Normas de Funcionamiento, el BCE anunció el año pasado los posibles estándares abiertos que se estaban estudiando[15]. Desde entonces, hemos seguido reforzando nuestro diálogo con los organismos de normalización.

Antes de este verano, esperamos anunciar los estándares europeos que utilizaremos para el euro digital. Posteriormente, trabajaremos en estrecha colaboración con los participantes en el mercado para ayudarles a prepararse para incorporar estos nuevos estándares a los terminales de pago lo antes posible.

Es importante señalar que los estándares del euro digital no podrán ultimarse hasta que se adopte la legislación, y solo entonces el mercado podrá tener la certeza de que estos estándares se introducirán de forma generalizada en toda la zona del euro. Dicha certeza contribuirá a que las iniciativas de pago privadas comiencen a aprovechar la infraestructura front-end del euro digital antes de la emisión del euro digital.

Concretamente, cuando los comerciantes actualicen sus terminales de pago, posiblemente los nuevos dispositivos estarán preparados para el euro digital, lo que permitirá a los proveedores de servicios de pago europeos empezar a ampliar su alcance y la gama de casos de uso compatibles, iniciando así el fortalecimiento de nuestra autonomía estratégica y nuestra resiliencia tan pronto como se adopte la legislación.

Por tanto, la rápida adopción del Reglamento relativo a la instauración del euro digital es crucial para aprovechar los beneficios que este proyecto puede aportar a las soluciones de pago privadas europeas.

Ejercicio piloto sobre el euro digital

Por último, me gustaría mencionar nuestras actividades piloto.

Esta fase es esencial para probar la infraestructura que estamos desarrollando y validarla en condiciones reales. También nos permitirá recabar comentarios estructurados. Los proveedores de servicios de pago que participen en el ejercicio piloto adquirirán experiencia directa sobre el ecosistema del euro digital y aportarán sus puntos de vista, lo que ayudará a seguir configurando sus especificaciones técnicas.

El ejercicio piloto probará, en un entorno controlado, las características previstas para el euro digital, centrándose en los pagos entre particulares y entre particulares y empresas. El ejercicio se llevará a cabo combinando actividades online y offline en la sedes de los bancos centrales del Eurosistema. Colaborarán miembros del personal de los bancos centrales del Eurosistema participantes, así como un grupo seleccionado de comerciantes que prestan servicios ordinarios en nuestras sedes —por ejemplo, en cafeterías y restaurantes— o servicios de comercio electrónico[16].

A principios de marzo, publicamos una convocatoria de expresiones de interés para invitar a los proveedores de servicios de pago con autorización a participar en el ejercicio piloto. El Eurosistema evaluará las solicitudes basándose en los requisitos de admisibilidad y en criterios de evaluación ponderados[17].

El ejercicio piloto ya ha generado un considerable interés entre las partes interesadas, muchas de las cuales asistieron a las dos sesiones específicas organizadas en enero y marzo[18]. En las próximas semanas seguiremos colaborando con el mercado antes de que finalice el plazo de presentación de solicitudes en mayo. Los proveedores de servicios de pago seleccionados serán notificados en junio, a fin de iniciar las actividades de desarrollo en el tercer trimestre, garantizando así la preparación necesaria para poner en marcha el ejercicio piloto, que tendrá una duración de doce meses, en el segundo semestre de 2027.

Este ejercicio piloto es una parte concreta de los preparativos que estamos llevando a cabo para estar en condiciones desde el punto de vista técnico para la posible emisión del euro digital en 2029, que se basa en el supuesto de que los colegisladores adoptarán el Reglamento a lo largo de este año[19].

La preparación del Eurosistema es solo una cara de la moneda. En caso de que se tome la decisión de emitir el euro digital, todos los proveedores de servicios de pago que, en última instancia, serán responsables de su distribución a los ciudadanos deberán estar igualmente preparados.

Por ello, nos aseguraremos de que todos los participantes en el mercado se beneficien de los resultados, tanto si participan en el ejercicio piloto como si no, ya que toda la información pertinente se publicará y se pondrá a disposición del público en general. Ya hemos publicado una página web específica, que ofrece documentación técnica sustancial y las respuestas a las preguntas recibidas de los proveedores de servicios de pago[20]. La iremos actualizando para mantener informados a los participantes en el mercado durante todo el proceso.

Les mantendremos informados de los avances del ejercicio piloto en nuestros intercambios periódicos.

Conclusión

Permítanme concluir.

El euro digital es un proyecto europeo que puede reforzar la innovación y la competitividad, mejorar la inclusión, reducir la fragmentación de nuestro mercado de pagos y aumentar la resiliencia de Europa en un entorno mundial cada vez más incierto.

Como he señalado hoy, nuestro trabajo técnico avanza a un ritmo constante en todos estos frentes. En esta fase, la función del Eurosistema es estar preparado. Mediante actividades piloto, la colaboración con los participantes en el mercado y la definición de los estándares, estamos sentando los fundamentos técnicos necesarios.

Un marco jurídico claro y oportuno nos permitiría completar nuestros preparativos y ofrecería a los participantes en el mercado, incluidos proveedores de servicios de pago y comerciantes, seguridad sobre lo que hay que hacer para estar preparados para el euro digital.

Esperamos con interés que la Comisión ECON adopte su posición sobre este importante asunto.

Quedo a su disposición para responder a sus preguntas.

  1. Véanse Conclusiones del Consejo Europeo y Declaración de la Cumbre del Euro, 19 de marzo.

  2. Resolución del Parlamento Europeo, de 10 de febrero de 2026, sobre el Informe Anual 2025 del Banco Central Europeo (2025/2182(INI)).

  3. Véase BCE (2026), «El Eurosistema presenta la hoja de ruta de Appia para las finanzas tokenizadas de Europa», nota de prensa, 11 de marzo. Véase también P. Cipollone (2026), «Building the rails for Europe’s tokenised financial markets», Bruselas, 23 de marzo.

  4. Véanse el sitio web de la Unión Europea de Ciegos y el sitio web de la Federación Europea de Personas con Problemas Auditivos.

  5. Véase Comisión Europea (2023), Flash Eurobarometer FL525: Monitoring the level of financial literacy in the EU, Oficina de Publicaciones de la Unión Europea. Véase también Consejo Europeo de Pagos Minoristas (2025), The impact of digitalisation on the accessibility of electronic retail payments in the EU – perspective of associations representing vulnerable citizens, noviembre.

  6. Oficina Europea de Uniones de Consumidores (2025), «Consumers expect the digital euro to be safe and reliable, easy to use, and free», nota de prensa, 25 de septiembre.

  7. Véase Ipsos (2025), Digital euro user research report, 30 de octubre.

  8. La Fundación ONCE para la Cooperación e Inclusión Social de Personas con Discapacidad es una organización española que promueve la inclusión social de las personas con discapacidad a través de iniciativas en los ámbitos de la accesibilidad, el empleo, la formación y la transformación digital. Véase BCE (2026), «El BCE y la Fundación ONCE inician una colaboración para garantizar que el euro digital sea accesible para todos», nota de prensa, 18 de febrero.

  9. Directiva (UE) 2019/882 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de abril de 2019, sobre los requisitos de accesibilidad de los productos y servicios (DO L 151 de 7.6.2019, p. 70).

  10. Fondo Monetario Internacional (2025), «Euro area Policies: 2025 Annual Consultation», IMF Country Report, n.o 25/174, julio.

  11. Véase BCE (2025), «Digital euro innovation platform – Outcome report: pioneers and visionaries workstreams», 26 de septiembre.

  12. En lugar de pagar una comisión fija mensual por los servicios, los usuarios podrían autorizar pagos condicionales el primer día del mes y activar posteriormente los cargos en función del uso efectivo. Este modelo ofrecería una mayor flexibilidad y un mejor ajuste de los costes al consumo real. Al minimizar los compromisos por adelantado y los obstáculos para la suscripción, este tipo de pagos condicionales podría favorecer un uso más amplio de servicios a los que tradicionalmente se aplican comisiones fijas o contratos rígidos excesivamente extensos.

  13. Véase BCE (2025), Fit of the digital euro in the payment ecosystem – Report on the dedicated Euro Retail Payments Board (ERPB) technical workstream, 30 de octubre.

  14. Véanse los anexos del informe BCE (2025), Fit of the digital euro in the payment ecosystem – Report on the dedicated Euro Retail Payments Board (ERPB) technical workstream, 30 de octubre.

  15. Las normas de funcionamiento del euro digital ofrecen a los proveedores de servicios de pago que participen en el sistema un conjunto único de reglas, estándares y procedimientos para la prestación de servicios básicos para pagos en euros digitales. Se basan, en la medida de lo posible, en los estándares del sector y las prácticas del mercado, por ejemplo CPACE. Véase BCE (2025), Update on the work of the digital euro scheme’s Rulebook Development Group, 30 de octubre.

  16. El euro digital utilizado en este ejercicio será un medio de pago digital que no tendrá curso legal. En el ejercicio piloto, la «versión beta» del euro digital será un medio de pago digital emitido por los bancos centrales del Eurosistema tras la recepción de fondos de proveedores de servicios de pago piloto, lo que dará lugar a la creación de pasivos del Eurosistema frente a terceros. Se tratará de un pasivo (representación del valor en los libros del Eurosistema) sujeto a las normas relativas a las transferencias de pagos sin efectivo aplicables a los proveedores de servicios de pago y a los usuarios finales, tanto particulares como empresas, que participen en el ejercicio piloto. Por lo que se refiere exclusivamente a la versión beta del euro digital online, se considerará «dinero escritural», de conformidad con la actual definición de «fondos» establecida en la Directiva sobre servicios de pago revisada (incluidos los actos jurídicos de nivel 2 pertinentes). No será un billete ni una moneda, y no se configurará como una cuenta mantenida directamente en el BCE o en otro banco central del Eurosistema. Aunque la versión beta del euro digital se diseñará para reproducir con la mayor fidelidad posible las características técnicas previstas para el euro digital, no será un euro digital tal como se define en la propuesta de Reglamento relativo a la instauración del euro digital.

  17. En primer lugar, los proveedores de servicios de pago deben cumplir los requisitos de admisibilidad que garanticen que solo sean seleccionados los proveedores con autorización y la capacidad técnica y operativa necesaria. A continuación, serán objeto de una evaluación ponderada para asegurar que el ejercicio piloto tenga una amplia cobertura, por ejemplo, en términos de presencia geográfica. Véase BCE (2026), Call for expression of interest – Participation of payment service providers in the digital euro pilot, 5 de marzo.

  18. Véase Focus Session (virtual) – digital euro pilot.

  19. Véanse Conclusiones del Consejo Europeo y Declaración de la Cumbre del Euro, 19 de marzo.

  20. Véase la página dedicada al ejercicio piloto en el sitio web del BCE.

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